Cómo las mujeres latinas propietarias de negocios están impulsando la economía

Cómo las mujeres latinas propietarias de negocios están impulsando la economía

by Patricia Guadalupe, September 2019

To read this article in English, click here.

Una noche, Marleny Rivas estaba en casa viendo la televisión y tratando de averiguar qué hacer después de haber sido despedida de su trabajo en una corporación importante en California. Rivas había estado vendiendo su muy popular comida salvadoreña casera a amigos y compañeros de trabajo, y ganaba ya una buena cantidad de dinero extra. Consideraba cocinar a tiempo completo, pero no estaba segura de cómo hacerlo.

How Female Hispanic Business Owners are Fueling the Economy

Entonces vio un comercial sobre clases de negocios—unas gratuitas, otras de bajo costo—en la universidad comunitaria local, que se centraban en las claves de la iniciativa empresarial. Esto cambió todo para ella. "Tomé clases sobre todo lo relacionado con la creación de un nuevo negocio: cómo armar un plan de negocios, qué tipo de préstamos podrían estar disponibles, sobre todo eso", dice.

Un segmento en rápido crecimiento

Poco después del lanzamiento, Rivas tenía ya tres filiales y un camión de comida para la hora del almuerzo, apenas 12 años después de emigrar a los Estados Unidos desde El Salvador. De esta manera, Rivas se unió al segmento de más rápido crecimiento de la industria de los pequeños empresarios en Estados Unidos y Latinoamérica.

Hay más de dos millones de empresas de latinos en el país, un crecimiento de más del 87% desde 2007, según el National Women's Business Council. Estos negocios impulsan la economía estadounidense. Sin embargo, muchas latinas que son potenciales dueñas de negocios, e incluso latinas que ya tienen su negocio propio, no conocen bien las ayudas disponibles para comenzar o para crecer.

El primer paso: la educación

La clave para comenzar es buscar programas que les ayuden a alcanzar el sueño de ser dueñas de su propio negocio. "No estamos hablando del tipo tradicional de educación K-12 (kínder-bachillerato), sino más bien de educación empresarial, como entender un estado financiero, maneras para acceder al capital, estrategias para hacer crecer un negocio", dice Lea Márquez Peterson, propietaria de una empresa de relaciones públicas en Arizona.

Márquez Peterson tiene experiencia trabajando en proyectos no tradicionales, como la propiedad y administración de gasolineras y tiendas de conveniencia, así como en la intermediación de negocios (compra y venta de negocios), todas ellas industrias dominadas por hombres. "En tanto mujer, yo resultaba muy inusual", dice. "Si te educas lo más posible en tu negocio en particular, es más fácil enfrentar los desafíos de iniciar y administrar un negocio, especialmente para las latinas que elegimos tomar este camino de negocios no tradicional".

Obtención de fondos

Al igual que muchos otros posibles emprendedores, el mayor desafío para las empresarias latinas es acceder a los fondos. "Al principio me rechazaron", dice Rivas. "Un banco dijo que no me prestaría dinero porque necesitaba estar en el negocio por lo menos dos años y presentarles ganancias, así que para empezar terminé usando algunos ahorros y reembolsos de impuestos".

Según Márquez Peterson, "el acceso al capital es el tema número uno para las empresas de los latinos". Añade que "muchas latinas empiezan pequeñas de verdad, con microempresas, trabajando en línea, los fines de semana o por la noche. El desafío entonces se convierte en hacer que el negocio crezca".

Recursos alternativos

Hay varias opciones que usted puede considerar para enfrentar el desafío de obtener financiamiento para crecer un negocio o para hacerlo despegar. La Office of Women's Business Ownership de la Administración de Pequeños Negocios de EE.UU. ofrece una variedad de programas, que incluyen capacitación y tutorías, y procesos para que las empresarias latinas soliciten préstamos.

Otra buena opción es Fundera—una organización con sede en la ciudad de Nueva York que actúa como una ventanilla única y como intermediaria de financiación para pequeñas empresas—, que conecta a empresarios y prestamistas. Fundera no cobra a las pequeñas empresas por acceder a su información y solicitar préstamos, sino que recibe una comisión de parte de los prestamistas. Su característica más popular es la conveniencia de ofrecer una variedad de alternativas.

Lo importante es no rendirse, dice Márquez Peterson. "Ya sean otras mujeres empresarias, miembros de la familia o una Cámara de Comercio, tiene que haber un lugar al que puedas ir para determinar cuál es tu visión y qué aspiras a ser", dice. "Como grupo, las latinas somos muy emprendedoras. Nos esforzamos por salir adelante", dice Rivas. "Algunas de nosotras venimos de medios muy humildes, y si no nos esforzamos para salir adelante, literalmente no comemos. Tenemos un instinto de supervivencia".

Márquez Peterson se hace eco de este sentimiento: "La cultura hispana es muy emprendedora. Crecí en una familia con un padre que tenía su propio negocio, y mi madre tenía su propio negocio también. Me dijeron que si quieres ganar más dinero, tienes que trabajar más duro. Y si ya estás trabajando a tiempo completo y no puedes trabajar más horas, entonces se trata de empezar tu propio negocio. Creo que esto es lo que ha motivado a tantas latinas en todo el país a lanzar sus negocios".